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Constituye la denominación de esta plaza uno de los casos más claros de pervivencia del topónimo tradicional, frente a las vicisitudes impuestas por los cambios políticos. Conocida al menos desde 1704 como plaza de la Gaviria, por corrupción pasó a llamarse de la Gavidia; en 1862 se rotuló oficialmente plaza del Infante Don Felipe en honor de un hijo recién nacido de los duques de Montpensier, si bien popularmente e incluso en parte de la documentación municipal continúa siendo denominada plaza de la Gavidia. Tras la Revolución de 1868 se acordó denominarla plaza de Calatrava (1781 - 1847), político liberal presidente del Consejo de Ministros en 1836, de las Cortes en 1839 y más tarde del Tribunal Supremo. Con la Restauración recuperó el de Gavidia y en 1902 al ser proclamado rey Alfonso XIII se le dio el nombre de este monarca; en 1931 con la Segunda República recuperó el de Gavidia. Hasta mediados del siglo XIX era una plaza de mayores dimensiones y planta irregular, pero entre 1860 y 1880 con objeto de proceder a su regularización se subastaron unos terrenos en el lado oeste donde se construyeron dos manzanas entre Baños y Antolínez, que dieron lugar también a la formación de dos nuevas y cortas calles, Pachecos y Doctor Germán y Ribón. Por otra parte, el derribo en la década de 1950 de los cuarteles de la Gavidia y San Hermenegildo y la apertura de la plaza de la Concordia dieron origen a un amplio espacio de comunicación, y también de indefinición, entre ambas plazas. El paseo central de la plaza ha sido objeto de varias reformas y reordenaciones hasta obtener su configuración actual; en la década de 1830 se plantaron árboles, que pocos años más tarde fueron arrancados; de nuevo se le dota con una alameda en 1854, y en 1857 se solicita que se coloquen asientos y alumbrado público; en 1860 el paseo fue enarenado.
En la década de 1880 sufrió una profunda transformación y las dos hileras de árboles que bordeaban la plaza, dejando un espacio central vacío, fueron sustituidas por cuatro parterres que formaban una figura ovalada en el centro de los cuales se colocó el dos de mayo de 1889 el monumento en honor de Daoiz; el pedestal de mármol es obra del arquitecto municipal Francisco Aurelio Alvarez, con dos bajorrelieves con escenas del Dos de Mayo, sobre el que se erige la figura en bronce de Daoiz, obra del Antonio Susillo. El tamaño de los pies de esta figura ha consagrado un dicho popular en la ciudad: Más grande que los pies de Daoiz , cuando se quiere destacar las grandes dimensiones de un objeto, e incluso se usa para destacar un hecho o acontecimiento significativo. La última reforma de la plaza fue efectuada entre 1979 y 1980, cuando se le dota de losetas de mármol y enchinadas en damero. Su ordenación gira en torno al monumento: rodeado de un jardincillo, alrededor del mismo se disponen sucesivamente naranjos en alcorques, bancos de hierro, farolas y, formando el recuadro exterior, hileras de palmeras y catalpas. Asimismo, en las aceras que bordean la calzada de asfalto, se encuentran plátanos y fresnos de buen porte. La edificación es muy desigual en tipologías constructivas y alturas pues en buena medida se ha procedido a la sustitución del caserío primitivo por bloques de pisos entre cinco y siete plantas; también se conservan algunas casas de escaleras, de tres y cuatro plantas en los frentes norte y oeste, dos de ellas levantadas cuando se procedió a la regularización de la plaza y se formaron las calles Pachecos y Doctor Germán y Ribón.
El edificio más significativo es el que actualmente ocupa, en el flanco este, la Jefatura Regional Militar de Sanidad, donde desde mediados del siglo pasado, cuando fue construido, y hasta la década de 1940 estuvo ubicada la Capitanía de la Segunda Región Militar. Según González de León, en esta plaza estuvo situada hasta que sufrió un incendio que la destruyó por completo a mediados del siglo XVIII, una casa-palacio que encerraba tantas riquezas que habla un refrán en Sevilla que rezaba: "Después de Dios, la casa de Quiroz", era tanta la riqueza que tenía en plata labrada, que en una relación que he leído de este incendio, dice, que derretida la plata con el fuego corría por entre los escombros cual si fuera porción de agua reunida. Ponderación grande parece, o mucha plata debería haber ...
También se encontraba en esta plaza la casa donde en 1767 nació Luis Daoiz, pero ya había desaparecido cuando en 1852 se acordó colocar una lápida en su honor con la siguiente inscripción: "El 10 de febrero de 1767 nació en la casa linde con este muro Don Luis Daoiz, timbre del real cuerpo de artillería, honra de Sevilla y gloria de España, sacrificado cruelmente por las tropas francesas en Madrid el 2 de mayo de 1808 defendiendo la independencia de su patria.
Desde 1600 hay referencias a la existencia de unas carnicerías en la plaza, en las que también se vendía pescado fresco; funcionó al menos hasta 1839 y desde 1850 hay noticias de que en su lugar se había establecido una casilla de municipales. Entre 1848 y 1854 se suceden varias propuestas en el sentido de construir una plaza de abastos en Gavidia que no llegó a ejecutarse entre otras razones por la oposición de las autoridades militares quienes argumentaron que era el único espacio en el interior de la ciudad donde podían realizarse movimientos de tropas, ejercicios y maniobras, y que, caso de producirse una insurrección popular, se formarían allí barricadas que bloquearían la salida de las tropas.
La presencia de los cuarteles y de Capitanía General ha marcado en buena medida la utilización de esta plaza con la presentación de armas al capitán general por las mañanas, la celebración de paradas militares y actuaciones de las bandas de música de las guarniciones con motivo de algún acontecimiento señalado.
Derribados los cuarteles y trasladada la Capitanía General, la plaza ha perdido prácticamente su antigua función mi litar; en 1973 hubo una propuesta en el sentido de solicitar que el edificio de Capitanía fuese declarado monumento histórico-artístico y que se ubicara en él un museo histórico militar, pero corno queda dicho, ha quedado como sede de la Jefatura de Sanidad Militar. Funciones más lúdicas cumplió la plaza de la Gavidia en el siglo pasado al permitirse la instalación temporal de teatros (18S9, 1863, 1874). También contó con algunos establecimientos industriales como un almacén y aserradero de madera, que funcionaba con máquina de vapor, de cuya existencia hay constancia, al menos, entre 1873 y 1882.
Actualmente posee una función diversa, aparte de la residencial en las plantas bajas de sus edificios se localizan establecimientos comerciales, por la proximidad al dinámico núcleo comercial de la plaza del Duque de la Victoria.

Fuente: Diccionario Histórico de las Calles de Sevilla (EXMO. AYUNTAMIENTO DE SEVILLA)