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A finales de la década de 1970 Germán de Argumosa se desplaza a Sevilla para dar unas charlas (filosofía de la parapsicología, filosofía de la ciencia y exégesis bíblica). Finalizada la segunda de las mismas se le acerca un señor y le pide hablar en privado para contarle su experiencia. Afirma ser director del instituto británico de Sevilla (John Eduard Thomas, conocido por los alumnos como Mister Eduard) y que desde hacía tres años venía comprobando que algunas noches, alrededor de las 22:00 horas, mientras finalizaba en soledad algunas tareas del centro, se encontraba con la imagen de una joven, vestida a modo antiguo, que aparecía a la altura de una puerta cegada que antaño daba acceso a la capilla. Al verla, el director del centro se levanta y se asoma a la escalera notando cómo la aparición baja como si se deslizase, pues no se le ven las piernas, y al llegar al patio desaparece tragada por la tierra junto a la fuente. 

El director tenía un pequeño perro ciego que se ponía a temblar cada vez que la mujer hacía su aparición. 

Buscando, se descubrió que, según el vestido que utilizaba el espectro, podría pertenecer a una fecha en torno a 1920 y recurriendo a las efemérides se pudo comprobar que en 1921 una hija de la familia propietaria de la casa en esa fecha se había suicidado degollándose en la fuente del patio debido a un asunto “de amores”. 

José María de Mena, en uno de sus libros (consigo extracto de la páginas 158 y 159 con una anotación a mano que dice “Antigüedades y casos raros de la historia de Sevilla”, Sevilla-1974) da una versión prácticamente idéntica, con la diferencia de que la joven (de la familia Fernández Murube) aparece encima de la escalera, desapareciendo a la altura de la puerta cegada de la capilla.

El investigador Santiago Vázquez tomó el testimonio de Enrique Rodríguez, antiguo alumno del centro. Según sus palabras, hechas públicas a través de un programa de radio 28 años después del incidente, en 1978 ó 1979 el director contaba como algo normal el haber visto al espectro tantas veces y aseguraba que algunas noches él le hablaba y la mujer lo miraba, mientras realizaba su camino.

Este antiguo alumno da una tercera versión mucho más completa pues aseguraba que el director decía que la mujer (una chica joven, triste y melancólica, con la mirada perdida, pelo corto y moreno, de piel muy pálida y cuerpo con consistencia, salvo las piernas) aparecía caminando por los pasillos que rodean al patio en la primera planta, bajaba las escaleras hasta llegar al primer rellano, donde estaba la puerta tapiada de la capilla, paraba unos instantes y al momento continuaba hasta llegar a la fuente central, donde desaparecía.

Este fantasma ha sido visto por alumnos y profesores de dicho instituto y es curioso,que precisamente se deje ver en un instituto británico, sabiéndose que los ingleses son grandes entendidos en el tema. 

Este fenómeno ha sido tomado como una leyenda romántica sin más, en 1980 se reforma el edificio y justamente, tras el hueco de la escalera aparecen los restos óseos de lo que parece ser una mujer. Finalmente, se llega a la conclusión de que aquella mujer fue enterrada u ocultada, manifestándose realmente como un fantasma que habitaba en esta casa. 

Fuente: (Blog) Historia, Leyendas y Fenómenos de Sevilla (sevillaciudaddeembrujo.blogspot.com.es)" de Carmen Ruiz.