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Se encuentran situados en pleno corazón del barrio de San Vicente, situados entre la calle Baños, Miguel Cid y Jesús de la Vera Cruz, colindante con la Capilla del Dulce Nombre de Jesús perteneciente a la Hermandad de la Vera Cruz que es copropietaria de los Baños.
Se tiende a identificar estos baños con los conocidos por la documentación con el nombre de Hamman-al Sattara. Algunos autores apoyan la teoría correspondida por los caracteres estilísticos almohades de que en tiempos de Almutamid pertenecian al patrimonio de la reina madre, de lo cual se derivaría el nombre popular de "Baños de la Reina Mora" con el cual tradicionalmente se viene conociendo.
Existe disparidad de opiniones sobre el destino de los baños tras la reconquista de la ciudad por San Fernando. Sea como fuere, lo que parece claro es que pronto pasarían a poder de la Iglesia de Sevilla y esta a su vez la vendería a distintos particulares, que instalarían aquí probablemente una casa nobiliar.
Al parecer a finales del siglo XV el inmueble pasa a ser "Convento de Dueñas" de la orden carmelita. Pero de nuevo a comienzos del siglo XVI hay noticias de que se hallaba en poder de particulares. A mediados de esta centuria el edificio era propiedad de Don Pedro de Córdoba, Antonio Jerónimo de Montalván y Ana Henríquez,. Estos, donaron el inmueble a un "recogimiento de mujeres arrepentidas" conocido como el "Dulce nombre de Jesús", que a partir de esa fecha se instalaron en la antigua construcción. Aquí permanecieron hasta 1837, cuando por orden del Gobierno se suprimió el establecimiento y sus religiosas se agregaron a las del Convento de San Leandro. Entonces el inmueble se destinó a casa de vecinos, excepto su pequeña iglesia que continuó abierta al culto hasta la Revolución de 1868. No obstante se debió reabrir pronto, pues en 1870 se sabe que se trasladó allí la ccofradía del Cristo del Amor.
En la actualidad esta iglesia es sede de la Cofradía sevillana del Cristo de la Vera Cruz. Después de los hechos relatados, el edificio del convento transformado en casa de vecinos se habilitó como cuartel hasta 1974, cuando en el mes de Diciembre se anuncia la subasta del edificio, comprándose por parte de una inmobiliaria que inmediatamente solicita licencia de derribo al Ayuntamiento de Sevilla. Iniciadas las obras, el Arquitecto Rafael Manzano redacta un informe señalando que en el solar existen los restos de unos antiguos baños árabes. Entonces por requerimiento de la Comisión de Patrimonio se ejecuta el derribo conservándose dichos baños y proyectándose la edificación de un edificio que integrase dentro de sí los antiguos restos. Pero de acuerdo con las instrucciones dadas por la Comisión, previamente a las obras de construcción se llevan a cabo en 1983 excavaciones dirigidas a delimitar perfectamente el ámbito del antiguo monumento. Tras la excavación y después de variadas vicisitudes, las obras de nueva planta se inician. Los restos de los baños aparecen integrados dentro de las estructuras del nuevo inmueble. Tanto por las tónicas estilísticas de los capiteles como por algunas referencias documentales islámicas parece que la etapa a que corresponden estos baños es a la almohade en Sevilla, que abarca como es sabido la transición entre los siglos XII y XIII. No obstante, el reaprovechamiento de algunos fustes de impronta califal y la tradición que acostumbraba a aprovechar establecimientos de este tipo para labrar nuevos baños, ha dado pie a pensar que estos no sean sino una pervivencia remozada de uno más antiguo que marcase el emplazamiento de una de las mozarabías de Sevilla.
El carácter anárquico en la organización de lo conservado en los Baños vendría a abonar esta idea de reaprovechamiento. Sin embargo en las excavaciones realizadas no se han hallado datos certeros en este sentido. Es difícil determinar la configuración original de estos baños dadas las distintas ocupaciones de que han sido objeto y sin duda del carácter fragmentario de lo conservado, no obstante asombra la magnitud de sus estructuras. Por lo demás, mantiene las constantes de otros establecimientos de este tipo en el mundo árabe, probablemente partiendo de una planta centrada.
El desarrollo histórico del inmueble ha supuesto que, por los diversos usos a los que ha sido destinado, haya sufrido numerosas modificaciones de adaptación en su estructura primitiva. Actualmente, los baños se encuentran incluidos dentro de un inmueble dedicado a viviendas. El cuerpo principal está formado por cuatro grandes salas abovedadas, dispuestas en torno a un patio central rodeado por columnas. Las salas están cubiertas por bóvedas de cañón rebajados con sus correspondientes lucernas estrelladas para salida de vapor. Las columnas que rodean el patio son almohades del siglo XII, de mármol con capiteles de mocárabes muy esquemáticos. El patio central estaría cubierto con una gran bóveda esquifada, que posiblemente cuando el edificio se convirtió en convento, la bóveda, tal vez ruinosa, se demolió quedando convertido en el claustro del convento. Esta estancia sería el «al-bayt al wastani», sala central de ambiente templado que se correspondería con el «tepidarium» romano. El "tepidarium" o baño de agua caliente, es la pieza fundamental que sería el espacio del actual patio, rodeado por sus respectivas galerías con lucernas para la salida del vapor e iluminación; varias habitaciones abovedadas dispuestas alrededor donde se ubicarían los baños de agua fría; otras dependencias cubiertas por distintos servicios, muchas de las cuales se han perdido, y un corral o espacio abierto en el que se localizarían el pozo o aljibe y la noria, a través de la cual y por medio de las convenientes canalizaciones se conduciría el agua hasta los baños propiamente dichos. Este aljibe y noria deben ser los localizados en las últimas excavaciones.
También en este corral estarían instalados almacenes con la leña necesaria para calentar el agua.
Paralela a la sala Norte se levanta otra de dimensiones mayores que la de la estancia anterior, pero de las mismas características.
Por el lado occidental de la última estancia, se accede a una mucho más pequeña pero también cubierta por bóveda de medio cañón rebajada con lucernas que se abre a un patio a través de un arco rebajado. En su parte posterior conserva restos de pintura, que por el tipo de mortero utilizado como soporte de los pigmentos y la naturaleza de éstos parecen corresponder a una decoración realizada en las postrimerías de la Edad Media.
Enfrente de esta sala existe otra estructura similar, también abierta en arco rebajado de ladrillo sobre columnas. En la bóveda de medio cañón se observan apliques de yeserías renacentistas, compuestas por casetoncillos con rosetas, que arrancan de una cornisa corrida con friso cuya temática gira en tomo a la exaltación de la Eucaristía. En el intradós de la bóveda se observan «paños de sebka» de raigambre almohade, labrados en ladrillo que fueron posteriormente ocultados.
Las excavaciones realizadas en el solar pusieron de manifiesto, además de las estructuras del baño, otras estructuras relacionadas con el mismo, el aljibe y la noria que servirían para abastecerlos de agua. El aljibe está compuesto por una serie de depósitos con cubierta abovedada, dispuestas en batería, en forma de U, comunicados entre sí y los baños. Entre los brazos de la U se localizó un pozo cuya embocadura rectangular sostendría una noria. Esta zona se ubica en la parte Sur del solar y actualmente está cubierta por la solería del patio. La fábrica del edificio es de argamazón, tapial muy fuerte compuesto por cal, arena y guijarros de naturaleza similar a la que se ha utilizado en la construcción de la muralla almohade.
Los resultados de las excavaciones demuestran que esta zona fue ocupada en época taifa manteniendo su uso agrícola; incorporándose al trazado urbanístico en época almohade con la construcción de los baños.

Fuente: bdi del Patrimonio Inmueble de Andalucía (Junta de Andalucía)