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La casa de los Pinelo llamada también de Abades se halla emplazada en la calle de este nombre, una de las más céntricas y emblemáticas de la ciudad de Sevilla, en la que tradicionalmente han tenido su residencia miembros del Cabildo eclesiástico. Por su situación se encuentra en las proximidades de la Iglesia de Santa Cruz, la Catedral, el Palacio Arzobispal, la iglesia de San Alberto y otros edificios importantes de la ciudad.
Forma parte de un prototipo de casas-palacio de origen medieval, revestido con decoración renacentista. Es un edificio contemporáneo a la Casa de Pilatos, a la de las Dueñas o a la casa natal de Miguel de Mañara, etc., y mantiene con ellas ciertas afinidades en la idea del espacio, tipologías constructivas, así como elementos estructurales y decorativos.
Perteneció a la familia de los Pinelo, de la nobleza sevillana, de origen genovés, de fines del siglo XV y primera mitad del XVI. Sus últimos propietarios, los hermanos Jerónimo y Pedro Pinelo, ambos canónigos de la Catedral de Sevilla, la donaron a ésta en 1524.
Del siglo XVI, época de opulencia y florecimiento de las artes en Sevilla, son las obras principales que han llegado hasta nosotros, con el estilo característico de entonces, mixto de árabe, gótico y renacimiento sevillano que forman tan bellísimo conjunto.
Desde entonces sirvió de residencia de los Canónigos de la Catedral, hasta las desamortizaciones del siglo XIX. Al pasar a manos particulares tuvo varios usos; a principios del siglo XX fue un hotel, pasando en 1966 pasa a ser propiedad del Ayuntamiento de Sevilla. Actualmente se encuentra en buen estado de conservación, siendo la sede de las Reales Academias Sevillana de Buenas Letras y de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. En su interior se halla una interesante colección pictórica.
La bibliografía tradicional sostiene que en esta casa nació San Juan de Ribera, quien llegó a ser virrey de Nápoles y arzobispo de Valencia. Hijo natural de Pedro Enríquez de Ribera y Teresa Pinelo.
En 1970 se realizaron una serie de obras de restauración y rehabilitación, bajo la dirección del arquitecto Rafael Manzano Martos, durante estas obras se abrió la primitiva puerta cegada, reconstruyó la galería alta del patio principal con columnas. Éstas procedían de la casa de los Marmolejos, que se encontraba en la calle Guzmán el Bueno nº 8. En el jardín se colocó una fuente de grutescos manierista procedente de la casa-palacio de los Levíes.
La escalera se encuentra situada en un vértice del patio, fue reconstruida en las obras mencionadas anteriormente. Fue ampliado su espacio primitivo, colocándose los peldaños, decorados con azulejos del siglo XVIII procedentes de la casa de la calle Guzmán el Bueno nº 11.
El edificio formó parte de una casa-palacio de gran amplitud, extendiéndose desde la calle Argote de Molina hasta Abades. Este inmueble perteneció a Francisco Pinelo, siendo dividido entre sus dos hijos tras su muerte.
El conjunto edificio y su volumetría en altura permiten deducir que nos encontramos ante una unidad fruto de la anexión de varias viviendas, destacando la crujía de la fachada de tres plantas con mirador y los tejados a dos aguas de las dependencias del cuerpo alto de la casa.
En planta se organiza en torno a dos patios. En el primero se alternan pilares achaflanados y columnas, distribuyéndose el apeadero y las caballerizas, estas últimas cubiertas con alfarjías con ladrillos por tabla toscos. En la crujía de la fachada, situadas sobre la casa puerta, se encuentran dos estancias. La situada en el ángulo se relaciona con el oratorio privado del que conserva una pequeña alacena forrada de azulejos y cubierta por una pequeña bóveda de terceletes, cubriéndose la estancia con armadura mudéjar. Junto a ella se encuentra una cámara, actual Sala de Plenos de la Academia de Bellas Artes, cubierta con armadura mudéjar de cuatro paños inclinados con almizate decorado con palmas y piñas de mocárabes, sobre un friso de yeserías.
El acceso al segundo patio o patio principal, renovado entre 1502 y 1505, se realiza en ángulo recto con relación a la puerta de la calle, a través del vestíbulo. Éste se articula con arcos de medio punto peraltados, festoneados y calados, sobre columnas con capitel de castañuela, con volados cimacios troncocónicos, enmarcados por alfiz, que en la planta baja están decorados con yeserías platerescas, que se repiten en las enjutas, en los ajimeces de los vanos que rodean al patio y en una de sus puertas. El cuerpo superior fue reconstruido en las obras llevadas a cabo en 1970. Se estructura a partir de galerías formadas por arcos escarzanos sobre columnas con capiteles de castañuela, con similar decoración al cuerpo bajo. La escalera se encuentra situada, en uno de los vértices del patio.
En torno al patio se sitúan una serie de salones, cámaras y camaretas, que albergan diversas dependencias. Los salones de la planta baja conservan un auténtico muestrario de armaduras y artesonados mudéjares, con frisos de yeserías renacentistas, muchos de ellos renovados en la restauración llevada a cabo en la década de 1970. También se conserva una bóveda con decoración renacentista, decorada con octógonos que alternan con rombos, tema inspirado en Serlio.
Por último se encuentra el jardín, situado en el extremo más alejado de la puerta de ingreso. Es de planta rectangular. Documentalmente consta que se encontraba construido en 1518, aunque ha experimentado diversas modificaciones a lo largo del tiempo. En las remodelaciones de la década de los 70 se colocó en el frente Este una galería de columnas, presentando en el frente opuesto una doble galería de columnas genovesas con arcos enmarcados por alfiz.
La fachada principal consta de dos plantas rematadas por un mirador con antepecho de estilo gótico y arcos de medio punto sobre columnas. Cuenta al exterior un zócalo constituido por piedras de molino insertadas en la masa del muro de cerramiento que la caracterizan en el entorno próximo.
La portada se estructura en dos cuerpos, el inferior realizado en cantería, presenta un simple vano adintelado con despiece de dovelas, como recuerdo de la portada originaria, sobre el que apoya el segundo cuerpo, formado por un balcón con antepecho de forja, vano rectangular y guardapolvo de mármol.

Fuente: bdi del Patrimonio Inmueble de Andalucía (Junta de Andalucía)