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Un eje acodado da acceso al patio, en torno al cual se distribuyen las estancias del edificio. Se trata de un espacio porticado, con columnas de mármol sobre las que apean arcos peraltados enmarcados por alfices, al que abre una espléndida escalera que da acceso a la segunda planta.
Su núcleo fundamental data de la segunda mitad del siglo XIV, y en el que se realizaron diferentes intervenciones en los siglos XVI, XVIII y XIX, de las cuales las más recientes afectaron principalmente a las plantas altas.
Subsisten en el edificio restos de la edificación medieval, entre ellos y en planta baja están el dormitorio de las niñas y un gran salón convertido actualmente en capilla.
El dormitorio de las niñas presenta arcos de herradura apuntados y un pequeño arco de yeserías. El salón es de planta cuadrada, lo rodean anchos muros y está abrazado por dos crujías, una de las cuales está cubiertas por buen alfarje, pintado por motivos heráldicos y vegetales. Destacan los zócalos de alicatado con ruelas de lazo, similares a los del Alcázar sevillano, que enriquecen la portada, donde también se despliegan hermosas yeserías con decoración de ataurique, inscripciones cúficas y veneras en el intradós del arco. Idéntico léxico decorativo se desarrolla en el muro frontal, donde se abre una hornacina, como en las dos portadas restantes. Fue abovedada al perder probablemente en el siglo pasado, la armadura de la cubierta ochavada que poseía.
Toda la planta alta fue reformada en el siglo XIX, con espléndidos salones estucados en estilo inglés y chimenea de mármol.
El paramento de la fachada, de tres plantas, se encuentra avitolado y dividido en calles por pilastras corintias.

Fuente: bdi del Patrimonio Inmueble de Andalucía (Junta de Andalucía)