Oferta promocional

¡¡ Durante este verano

Todo el contenido GRATIS !!



El inmueble se ubica en el comienzo de lo que hasta los años treinta fue la «cava baja», y posteriormente las calles Pagés del Corro y Clara de Jesús Montero. Se trata por tanto de los arrabales del barrio trianero, una zona antaño dedicada a la alfarería y «talleres del barro»; precisamente en un solar dedicado a estas actividades fue edificado el «Hotel Triana».
El inmueble fue construido entre 1927 y 1929 con objeto de ser utilizado como hotel durante la Exposición Iberoamericana de ese último año. Su autor fue el arquitecto Francisco Javier de Luque y López. Sin embargo no llegó a cumplir dicha función transformándose rápidamente en corral de vecinos sin que mantuviera las características que estos corrales presentan como constantes de su tipología arquitectónica. El hotel Triana responde a una clase de edificio que recoge los gustos del estilo regionalista creado en Sevilla por los años en que se levanta. Su importancia radica más bien en la función que desarrolla como elemento de singular presencia en el paisaje urbano dentro de su entorno, más que como contenedor de unos verdaderos valores arquitectónicos o artísticos que pudieran destacarlo como obra señera del estilo mencionado.
El 12 de junio de 1981 fue declarado el edificio en estado de ruina por la Audiencia Territorial de Sevilla. Ante la posibilidad inminente de su demolición, el Ayuntamiento de la ciudad contempla la posibilidad de su compra que hace efectiva en Abril de 1983, salvando el edificio de una irreparable decisión que lo destruyera.
En la actualidad y durante el verano se realizan actividades de teatro haciendo las funciones de corral de comedias. También es partícipe de las actividades propias de la Bienal de Flamenco de Sevilla.
El edificio llamado Hotel Triana comprende en la actualidad un grupo de viviendas situadas en la esquina que forman las calles Clara de Jesús Montero y Manuel Arellano, en el barrio de Triana. Mantiene fachadas a estas dos calles, con tres plantas de altura, en las que se asoman ventanas y balcones de las diferentes viviendas localizadas en las crujías exteriores del inmueble. El interior lo configura un patio donde el edificio conserva la misma altura que en el exterior, apareciendo galerías en los dos frentes con que cuenta que permiten un acceso individual para cada una de las viviendas situadas en esta parte interna, de modo que cada una de ellas asoma su puerta principal a estos corredores junto a una ventana.
El edificio tiene su planta proyectada en forma de U, quedando exento de construcción la parte frontera de la entrada principal. El interior del inmueble presenta interés desde el punto de vista arquitectónico. Ha sido fuertemente alterado por el proceso de adaptación destinado a lograr mejores condiciones para el desarrollo de la vida de sus habitantes, resultando de escaso interés este conjunto de viviendas modernas que comprende entre sus muros de carga. Tan solo han sido respetados del edificio original mostrando su aspecto primitivo los cuerpos de las escaleras y los muros internos de soporte del inmueble. Las fachadas y el patio también se conservan como partes correspondientes al edificio original, aunque algo alteradas.
La importancia del inmueble radica básicamente en ser considerado como elemento que configura el paisaje urbano de la zona en que se ubica, por lo que el tratamiento de sus fachadas es uno de los aspectos más interesantes que presenta.
La fachada a la calle Clara de Jesús Montero es la fachada principal del inmueble. Está diseñada con un claro concepto horizontal, marcado por las cornisas de los diferentes pisos que se interrumpen en la parte central debido a la existencia de un himafronte delimitado por dos pilastras de ladrillo. Este cuerpo encierra portada principal en la planta baja, un balcón en el primer piso y un conjunto de tres ventanillas en el segundo coronadas por una moldura que recrea una triple arcada. Sobre esta, el antepecho de la azotea interrumpe su forma para destacarse mediante la existencia de unos pequeños balaustres de ladrillo, tramo que se resalta por la colocación de dos remates de cerámica a ambos lados de mayor tamaño que los restantes que se colocan a lo largo del pretil. Su planta baja presenta dos puertas laterales sin que se signifiquen elementos importantes en la configuración de la misma. Es el único acceso que pone en conexión el espacio interno del edificio con el exterior. El patio se comunica con la calle mediante este gran pasillo que comprende dos vanos formados por arcos rebajados.
La fachada a la calle Manuel Arellano se proyecta independientemente a la fachada principal, no guardando ni siquiera la altura de sus diferentes pisos relación con los de la anterior. Comprende ventanas en el piso bajo sobre un zócalo de ladrillo entre las dos puertas que presenta la casa en esta fachada, balcones en el primer piso y ventanas en el segundo. Los pisos se separan por medio de cornisas sencillas y delgadas en forma de gola.
El patio presenta planta en forma de U ligeramente irregular, estando construido por tres de sus flancos mientras que el restante sólo conserva una tapia que ejerce de medianera para los edificios. Las tres fachadas internas del edificio que asoman a este único patio del inmueble, presentan la misma fisonomía en las plantas primera y segunda. Se organizan mediante corredores exteriores por los que se accede a los distintos apartamentos, presentan barandaje de madera y pies derechos de madera que recogen las zapatas que recogen las zapatas superiores apuntadas por refuerzos también de madera en forma de V.

Fuente: bdi del Patrimonio Inmueble de Andalucía (Junta de Andalucía).